26 de junio de 2014

I ♥ Grey`s Anatomy


 Hola Bloggers ! Espero que se encente fantásticamente :D
La post que hoy traigo, tiene que ver un poco con la Serie Grey´s Anaatomy soy super fanática de esta serie y me gusta por que en cada capitulo comparan la medicina con los sentimientos y cada capitulo dejan pensando. 

Aqui les dejos mi Top 5 de las mejores Reflexiones de esta series.




Los huesos se rompen, los órganos estallan, la carne se desgarra. Podemos coser la carne, reparar el daño, calmar el dolor. Pero cuando la vida se desmorona… Cuando nosotros nos desmoronamos… no hay ciencia, ni reglas exactas. Tan sólo tenemos que dejarnos sentir así. Y para un cirujano, no hay nada peor ni mejor que eso



Entramos en el mundo solos y nos marchamos solos. ¿Y todo lo que ocurre entre medias? Nos debemos a nosotros mismos encontrar algo de compañía. Necesitamos ayuda, necesitamos apoyo. Si no, estamos solos. Desconocidos… incomunicados de los demás. Y olvidamos lo conectados que estamos. Así que en vez de eso, elegimos el amor. Elegimos la vida… y por un momento nos sentimos un poco menos solos.


No todas las heridas son superficiales. La mayoría de las heridas son más profundas de lo que podemos imaginar. No puedes verlas con la vista. Y luego están las heridas que nos cogen por sorpresa. El truco de cualquier tipo de herida o enfermedad es buscar a fondo y encontrar el verdadero origen del daño. Y una vez que lo has encontrado… intenta a más no poder curar ese golpe


Puedes pasarte la vida levantando muros, o puedes vivirla saltándolos. Aunque hay algunos  peligrosos para cruzarlos. Lo único que se, es que si finalmente te aventuras a cruzar las vistas al otro lado son fantásticas



25 de octubre de 2012

Te quiero a las diez de la mañana.



Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.

Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. 

Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves. ¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?






Jaime Sabine